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martes, 16 de febrero de 2010

Mi crónica de Sevilla. Mi primera maratón.

Es complicado resumir en unos párrafos la intensidad de unos momentos tan mágicos, tan bonitos, tan importantes. Supongo que esta es una habilidad de los buenos escritores, grupo en el que no me encuentro de ninguna manera, así que probablemente os toque leer un buen “tostón” de ideas, momentos, sentimientos, reflexiones y palabras textuales unas detrás de otras que intentan resumir lo que para mi significó el día de ayer.

Desde luego que todas las cosas tienen un porqué, un inicio, y a veces este es el que le da el real y gran significado al la consecución de objetivos. Como muchos sabréis todo comenzó en agosto de 2008… unos momentos duros deportiva y personalmente en los que había fracasado mi intento por conseguir la mínima de participación en los JJOO de Pekín y, lo que es peor, me acababan de diagnosticar un problema de tiroides que ponía en compromiso mi futuro deportivo al más alto nivel.

A partir de ese momento, como cuando uno se mueve en aguas desconocidas, algunos bandazos y avances sin mucho tino, hasta que empezó a cuajar en mi cabeza el salto a la ruta. Un salto que, a priori, pensaba hacer igualmente, pero más adelante y con otra mentalidad, ahora tomaba forma como una especie de reconversión industrial. Aprovechar en lo posible los cimientos de mis años de trabajo en pruebas más cortas en pista para, con el trabajo justo, sacar el máximo rendimiento en pruebas de largo aliento que siempre han tenido una gran atracción para mí y que me encantan.

Esta pócima comenzó a funcionar con la preparación del nacional de media de Motril en la que, a pesar de desarrollarse en los meses de agosto y septiembre, en plena época vacacional y de calor, disfruté en cantidades industriales de los entrenamientos y rodajes largos que realicé en su preparación. En mi interior estaba decidido, pero había que dar los pasos adecuados, así que, en cuanto finalizó mi competición en motril estaba ya claro, la próxima primavera Maratón y a ser posible en Sevilla.

A partir de noviembre, después de un pequeño parón tras el fracaso del mundial de media, y un par de semanas de entrenamientos de cross para competir en Atapuerca, comenzó la preparación del maratón. Una preparación que, al igual que la de la media, he disfrutado prácticamente día a día. No puedo decir que no haya habido algún bajón, pero en general el nivel de motivación era muy alto y los entrenamientos y toda la “parafernalia” que rodea al maratón: avituallamientos, ropa, calzado, pulso, recorridos, estudio de circuitos, medias, parciales, … me ha llenado estos tres meses de preparación con los que he disfrutado mucho.

El domingo 14 de febrero llegábamos a nuestro momento culminante. A pesar de las dudas por algunos problemas diez días antes de la maratón, algo de fiebre un par de días y molestias estomacales hasta bien entrada la semana del maratón, el día D el cuerpo cumplió al 100%. Ninguna molestia, ningún contratiempo, ninguna mala sensación ni dolor. Quizás las condiciones climáticas no fueron ideales pero el circuito sevillano es muy plano y favorable así que lo uno por lo otro. El frío, los 3-5 grados, pensaba que me iba a afectar ya que muscularmente lo noto mucho en pruebas más cortas pero creo que los ritmos más pausados del maratón atenuaron los problemas aunque los gemelos los llevaba “duritos” desde el primer diez mil y los isquios en los últimos 15km.

Pero empecemos por el principio. Viernes, 17h, tomamos el AVE hacia Sevilla Amaya, Tamara y yo. A la llegada a Santa Justa no queríamos perder mucho tiempo y como no vimos a nadie de la organización y no nos habían confirmado que venían a por nosotros tomamos un taxi hasta el CAR de piragüismo de La Cartuja, dónde nos alojaríamos.

El día pintaba desagradable, lluvia fina, frío y viento gélido. Nada más instalarnos comenzamos la búsqueda de información de interés: tema de comidas, avituallamiento, recogida de dorsales, etc. La cena, hasta las 21:30 así que Amaya y yo, que no habíamos podido rodar por la mañana como Tamara, nos fuimos a hacer un trote hacia el parque del Alamillo que estaba cerrado y completamos unos 25 minutos dando una vuelta por el Estadio Olímpico. El viento gélido nos dejaba la cara insensible.

Después de cenar en la compañía de María José de Toro y su marido Carlos, que la acompañaría el domingo en la maratón, nos dimos un paseo hasta el Hotel Barceló, para tomarnos una infusión antes de dormir y charlar un rato con Ana Burgos y su marido que se alojaban allí. Unas risas y una manzanilla con anís “del de la botella de los villancicos” para coger bien el sueño y a la cama.

La mañana del sábado comenzó bien ya que el tiempo parecía haber mejorado bastante, aunque hacía frío y el viento se fue levantando durante la mañana. Un buen desayuno y un calentamiento antes de irnos a la feria del corredor para recoger los dorsales. Amaya tenía que entrenar y se hizo unos cambios por el parque del Alamillo.

Después de la recogida de dorsales fuimos a la comida de la pasta. La verdad es que estuvo muy bien, con mucho ambiente y casi todos los atletas allí. Por m parte me comí dos buenos platos de pasta y hubiera caído un tercero pero me conformé comiendo colines ;-) Como anécdota algunos de los atletas africanos comieron en la pasta party y volvieron a comer cuando llegamos al CAR. O no les gustó la pasta o se quedaron con hambre ;-)

Ya con los dorsales y todo, después de una pequeña siesta de 20 minutos, había que dejar sueño para la noche, me puse a preparar los botes para el avituallamiento que teníamos que dejar en el Hall del CAR antes de las 18h. Un poco de manualidades y de potingues para preparar y señalizar los 8 botes de los que di buena cuenta en la prueba. Sólo me salté el del km40, agua y un gel.




Después de dejar el avituallamiento se acercaron al Car mis padres y mi prima con sus niñas y su marido. Se tomaron un café y estuvimos charlando un rato. Cuando se fueron nos dimos un paseo y a cenar prontito con la idea de irnos a acortar temprano ya que el wake up del día del maratón rondaría las 5:45 de la mañana. Después de cenar repetimos el trámite de la infusión con Anís, el chorrito je je je, a la que se unió el sr Mostaza recién llegado del meeting de Valencia, que tenía que cenar y nos acompañó al Barceló. Allí nos puso al día de las marcas y resultados del meeting valenciano y nosotros de nuestras expectativas para el día siguiente.

A las 11 estábamos en la habitación para dormir y la verdad es que me quedé pronto dormido aunque a las 4:15 ya abrí el ojo desvelado. Comenzaba el día del maratón.

La rutina era simple: desayuno, lo de siempre, preparar la mochila, poner el chip en la zapatilla, dorsales, comida y ropa de abrigo para después y a las 7:30 estaba en el Hall para coger el bus hacia el estadio. Un poco de reposo y charla con Ibón Esparza, Rafa, José Carlos, Antonio Serrano al que le llevé una acreditación junto a Octavio, de la organización de la maratón de Las Palmas, cada vez más gente en los túneles bajo el estadio y en la zona de calentamiento. A las 8:10 nos pusimos en marcha, 15-20’ de trote, visita a “roca”, me puse el calzado de competición, llevé la ropa al guardarropa y a las 8:45 estaba en la contrarrecta del estado terminando el calentamiento con un poco de movilidad, técnica y rectas. Todo perfecto salvo por una anécdota, como costumbre de las pruebas de pista, suelo meter el DNI para la cámara de llamadas en la bolsa de las zapatillas. Mientras hacía las últimas rectas notaba algo en una de las zapatillas… vaya, mis nuevas Road Racer 3 color naranja BOLT me van a dar un disgusto porque parecía que se les había despegado la plantilla. Me quito la zapatilla y allí aparece el DNI que no me había dado cuenta que estaba dentro… menos mal que me dio por mirar sino corro el maratón pisándome el DNI, menudo destrozo me podía haber hecho en el pie!!!

Bromas aparte una vez dada la salida rápidamente nos colocamos… el grupo de africanos con Penti y Moiben al frente se cortaron desde el inicio. Nuestro primer mil algo lento pero enseguida se conformó el grupo con la terna Iglesias, Solís y el atleta marroquí, y por detrás Carretero, José Carlos, Moreira y yo además de algún atleta más que se unió al grupo en los primeros compases.


Los kilómetros caían y la verdad es que me hubiera gustado tomar más parciales pero los miles a veces no estaban colocados al 100% y cada 5km pues coincidía con los avituallamientos y ahí estaba a otras cosas así que sólo pillé algún parcial y mal que prefiero no poner por aquí. A ver si alguno de los compañeros los tomó más seriamente y me puedo hacer de ellos… una pena, con lo que me gusta.

Los avituallamientos fueron perfectos, no me falló ninguno, no tuve problemas con las tomas y me sentó todo bien. La verdad es que el día tan frío hacía que, de los 350ml que había preparado en cada avituallamiento, bastara con tomar la mitad prácticamente. La pega fue que, aunque acertaron poniendo los avituallamientos en la primera mesa, estas eran muy pequeñas y muchas veces cuando cogía, siempre llegué primero a la mesa ;-), mi bote sin querer le daba un golpe y tiraba alguno que estaba junto al mío… espero no haber fastidiado a mis compañeros y que fueran botes de gente que viniera más atrás y los voluntarios pudieran colocar de nuevo en pie… creo que es algo a mejorar para próximas ediciones… una mesa más larga para permitir mayor separación entre botes.

Ya en la primera media el viento empezaba a hacer de las suyas en las grandes avenidas junto al río y en la Kansas City, aunque detrás de Rafa se iba bien pero el final iba a ser duro desde la calle Torneo y la Cartuja con ese viento en contra, frío y que fue a más con el transcurso de la prueba.

E día anterior hablamos sobre los tiempos de paso de la media… mi idea era a 3:10… el paso de la media en 1:06:50, Carretero en 1h07 y José Carlos sobre 1h07:20. Al final, sin quererlo, nadie se puso nervioso y pasamos todos junto la media en 1h07:04. Por mi parte prefería ir en grupo todo lo posible y sacrificar algo la marca siempre corriendo por debajo de las 2h15 que eran la mínima para Barcelona. Rafa y Solís siguieron hasta el 22 cumpliendo perfectamente su labor, y el atleta marroquí, contratado ex profeso por José Carlos, se salió tirando hasta el km26 sin perder mucho ritmo hasta ese kilómetro.

A partir de ahí empezaba la incertidumbre así que, como me veía con fuerzas, les animé a todos a darnos relevos de un kilómetro pasando yo a dar el primero hasta el km27. Luego pasó Moreira, Carretero y José Carlos y empezamos de nuevo hasta el km34 ya saliendo de Triana en el que di mi tercer relevo. En el 35 le tocaba al portugués justo el paso por el puente del Cachorro que creo que fue donde más soplaba el viento y el pobre perdía ritmo y se abría casi sin querer. En plaza de armas, antes del 36 iba yo ya delante de nuevo y aunque en la calle Torneo pedí un nuevo relevo creo que o las cosas no estaba ya finas por detrás o había que empezar a pensar en los puestos de españoles así que me mantuve en cabeza sin formar el ritmo y creo que en esos kilómetros perdimos algunos segundos.

La última referencia creo que eran unos 7 segundos abajo del ritmo de 3:10 sobre el 34-35 pero a parir de ahí creo que perdimos algo, supongo que esa ventaja cayó e incluso acumulamos algún segundo de más porque en el 37 eché cuentas rápidas sumando al tiempo (15:50 + 38sg) y me salía un tiempo de 2h13 cincuenta y pico.

Al final de la calle torneo se animo un poco Carretero a tomar la cabeza pero en el puente de la Barqueta me puse de nuevo delante acelerando algo el ritmo pero manteniendo el grupo en fila india. Por allí oí de nuevo a mis padres que me animaban y unos metros mas adelante, al paso por la entrada del CAR, km39, a falta de 3km para meta me decidí a imprimir un ritmo más duro ante el que cedió José Carlos. Entramos en el parque del Alamillo y ya no había vuelta atrás, además íbamos pillando africanos de vez en cuando y se veía alguno a los lejos. Había perdido la cuenta de los que habíamos adelantado por lo que no tenía ni la más remota idea del puesto de la general que nos jugábamos.

A punto de salir del Alamillo, pasado el km40, que no miré, eché el resto y me escapé de Moreira y de Carretero, aunque el primero aguantó en la distancia. Mi referencia, un keniano al que cacé pasado el km41 antes de entrar en el estadio, y tras la entrada en el túnel, sin perder de vista al portugués que venía también con fuerzas pero a una distancia de 5-6 segundos, me lancé hacia la meta sabiendo que la marca estaría en 2h13 por el achuchón final pero que no iba a ser estratosférica.

Crucé la meta y en seguida me dijeron que había sido segundo y, la verdad, me sorprendió, pero yo estaba contento por haber acabado mi primera maratón, por haber conseguido el objetivo de la marca y por ver como, detrás mí llegaban Carretero y José Carlos con la mínima también. Allí en meta me abracé a mi entrenador, Antonio Serrano, el primer español en romper la barrera de las 2h10. Antonio, casi mejor que nadie, sabe de la ingratitud de nuestro deporte y de la maratón.

Un capítulo especial para Amayita que me siguió toda la prueba, de un punto a otro del circuito, y a distancia desde atrás con la bici, animándome sin descanso… ¿qué más se puede pedir en un 14 de febrero? Se le juntó el excelente resultado también de Tamara así que no se quien sería más feliz en el estadio en ese momento ya que Amaya acumulaba la alegría de los dos, primeros españoles en meta, haciendo podio en la general y con buenos cronos en el debut en una prueba tan mítica como dura.

La verdad es que acabé bastante entero, en seguida me puse a comer y tenía ganas de ir al servicio prácticamente desde que crucé la meta, aunque esta vez no me tocó el antidoping… por sorteo fueron para el 1º y para el 4º de la general. Unas entrevistas, la entrega de trofeos, el reencuentro con mi familia en la grada, alguna espera para temas de papeles y nos fuimos a ducharnos al CAR y a Santa Justa dónde deberíamos tomar el tren hacia Madrid. Antes de partir comimos en la Pizzería Filomena, cercana a la estación, con el mismo nombre que mi madre donde pudimos recobrar fuerzas y despedirnos tranquilamente de las pequeñas Marta y Blanca.

Y así quedó atrás el 14 de febrero, mi primera maratón, espero que la primera de muchas, y ahora un poco de espera hasta el mes de mayo en el que la RFEA decida quienes formarán parte del equipo para Barcelona 2010 en esta prueba para, con más ilusión si cabe, ponernos en marcha, manos a la obra, día a día, para preparar el Campeonato de Europa… una nueva experiencia, una maratón… de Campeonato.