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viernes, 30 de enero de 2015

En qué se parecen un maratoniano y un boxeador


Juan Manuel Alonso y Rafa Iglesias me ayudan a levantarme tras entrar en meta en el maratón del Mundial de Daegu en 2011


Hoy no os voy a contar mis entrenamientos ni crónicas de mis carreras, este artículo es un poco más general y una pequeña reflexión que compartí hace unos meses en el programa de radio en Radio Marca, Marcador Noche dirigido por Miguel Ángel Méndez y que suele invitar la noche de los jueves a deportistas de otras especialidades para comentar la actualidad deportiva del día desde su punto de vista.

Hace unos meses, una noche de jueves junto con un compañero boxeador como es Manuel Berdonce estuvimos en Radio Marca comentando y hablando de deporte, de deportistas y de las sensaciones que vive el deportista. Comentamos la actualidad del deporte desde nuestro punto de vista, mezclamos nuestras impresiones desde el punto de vista del boxeo por su parte y del maratón por la mía y nos dimos cuenta de una pequeña analogía muy interesante.

Manuel Berdonce contaba la evolución psicológica de un boxeador cuando tiene un combate y que es muy similar a la que podría tener un maratoniano, de cualquier nivel, en su proceso de preparación hasta que corre el maratón.

El principio es cuando se elige la prueba o se pone fecha y rival al combate. Cuando nos planteamos el objetivo de un maratón faltan varios meses para el mismo, muchas semanas, y normalmente es una decisión que se recibe con alegría y provoca sensaciones muy positivas que nos animan a comenzar con un extra de motivación la preparación del día D, un combate o un maratón.

Sin embargo, cuando se va acercando ese día D, nos vamos dando cuenta de las consecuencias de la decisión que tomamos ese día, ya semanas y algún mes atrás. Más allá del esfuerzo, sufrimiento y sacrificios de la preparación en la que nos encontramos, sabemos que nos hemos citado un día concreto, en un sitio concreto, para hacer algo que nos va a doler, que nos va a llevar al límite.

En el caso del boxeo será un ring, un rival con el que tendrémos que pegarnos, literalmente, por no ser el primero que cae a la lona o por los puntos, aunque ganes el combate con facilidad, algún golpe te vas a llevar y te va a doler. En el mismo caso de un maratoniano, con una prueba, una distancia y un objetivo que nos va a destrozar, que va a suponer un gran sufrimiento en los kilómetros finales, y unas secuelas durante días en forma de dolores, agujetas, molestias.

En el suelo tras cruzar la meta del maratón del mundial Daegu en 2011


Cuando se va acercando la fecha del maratón o del combate, esos pensamientos nos atacarán y habrá que aprender a gestionarlos. Para un maratoniano pueden aparecer las ideas de rebajar los objetivos pensando en que en lugar de atacar una marca, salir un poco más despacio, pero en el fondo sabemos que el maratón nos hará sufrir igual y que el esfuerzo y el trabajo acumulado hay que aprovecharlo llevando al cuerpo a su límite.

Los que estamos a menos de un mes para nuestro maratón tenemos ese miedo en el cuerpo. Cada uno lo gestiona a su manera, a alguno el miedo le vencerá antes de dar la salida y por nervios o no tomar las decisiones adecuadas habrán tirado por la borda la preparación de semanas y de meses, pero para ayudaros siempre viene bien recordar la ilusión y los motivos por los que tomamos la decisión, meses atrás, de correr ese maratón y como dice la frase "El dolor estará ahí, el sufrimiento es una opción"

¡¡A por el maratón!!

Últimos metros en el maratón del Campeonato de Europa de Barcelona en 2010