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domingo, 30 de enero de 2011

Un día con los chicos y chicas 10


No quería dejar pasar la semana sin contaros en mi Blog una experiencia muy interesante que viví la pasada semana, el martes concretamente, en Cáceres, en mi Facultad, la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura.

Allí me invitaron a asistir a la entrega de las Becas ADE 2011 que tienen el objetivo de reconocer el esfuerzo realizado por muchos chicos y chicas, que cursan la ESO y el Bachillerato, y que obtienen buenos resultados tanto en dichos estudios como en el deporte.

Me siento orgulloso de que contaran conmigo para la cita porque piensan en mi como un ejemplo de ello, de una persona que ha hecho el esfuerzo de compatibilizar su desarrollo académico con el deportivo en busca de una formación integral como persona que, aunque a veces nos obligue a realizar grandes esfuerzos o algún sacrificio en alguno de los dos apartados, o en la “tercera pata” como llamo yo al ámbito de las relaciones sociales, siempre nos dará muchas más alegrías.

Antes de la entrega de las becas, en la que además de su diploma y algo de ropa deportiva este año sumaban un pequeño ordenador portátil para cada uno de los finalistas, más de 30, me tocó subir al atril. La verdad es que no acabé muy contento con mi discurso. Eran tantas las cosas, los consejos, los detalles, los ánimos que quería transmitir a todos esos chicos y chicas y a sus familias, muchas allí presentes, que creo que no me salió un discurso muy claro, por lo menos no tanto como los finales realizados por Eva María Pérez, Consejera de Educación, y por Carlos Javier Rodríguez, el Consejero de los Jóvenes y el Deporte.

Galería de fotos de la entrega de becas ADE 2011: http://www.flickr.com/photos/deportextremadura/sets/72157625916722578/show/

Creo que ya se ha roto, o le debemos conseguir, esa idea de dualidad separadora entre cuerpo y mente, de que los buenos deportistas no podían destacar a nivel académico o intelectual y viceversa. Es un “mito” que hay que desechar de la cuna de la educación que es la familia. Si un niño o una niña va mal en sus estudios no se le deben eliminar las actividades complementarias y activas como es el deporte sino buscar la causa del problema y trabajar para que el niño o niña optimice sus horas de estudio, sus horas de clase. Es un aprendizaje necesario en una sociedad que nos exige mucho, pero también nos permite conseguir todo lo que soñemos, imaginemos o queramos (trabajando por ello, claro).

Esos son algunos de los aprendizajes que me ha dado el deporte, desde muy jovencito sabía que tenía que optimizar mi tiempo si quería entrenar por las tardes, tenía que aprovechar bien el tiempo de clases, las explicaciones de los profesores, porque eso sería tiempo que me ahorraría de estudio en casa. Aprovechar los viajes para leer o estudiar, sobre todo durante la universidad.

Otro aprendizaje muy importante y que los padres deben aprovechar son aquellos aspectos del deporte que se pueden aplicar a los estudios como son la planificación, el trabajo diario, los objetivos, el control de la ansiedad ante los exámenes, igual que ante las competiciones, el deporte es una escuela de vida y nos da muchas herramientas y lecciones que podemos aplicar a la vida académica.

Me enrollo con una cosilla más, quiero que sean notas que sirvan de ejemplo para esos chicos y chicas que puedan leer esto y que se sientan orgullosos de su esfuerzo. Creo que es muy importante poner en valor este tipo de actitudes en nuestra sociedad si, en realidad, buscamos construir una sociedad mejor.

El año de COU, para los de mi generación, ahora 2º de Bachillerato, era muy importante con la selectividad de fondo que podía marcar los destinos de los estudiantes en sus estudios universitarios. Estábamos concienciados desde el primer día de clase de lo que nos jugábamos, los profesores no paraban de decírnoslo. Yo era consciente de mis limitaciones, ya entrenaba a diario, en categoría junior, todas las tardes y los fines de semana, con competiciones en nuestra región y por España, por lo que no podía permitirme mucho margen ni relajación. Sabía que no podría sacar muchas horas al día y tampoco iba a dejar de entrenar en los periodos de exámenes o finales para sacar ese tiempo extra que necesitaría.

Siempre he estado orientado a la rama científica, no me ha gustado demasiado las asignaturas orientadas a la retentiva, y pensando en el tiempo de estudio en COU me decanté por la Opción A científico técnica, como decía yo, la que menos hay que estudiar, sino más bien comprender: Matemáticas, Física, Química y Dibujo Técnico que complementaban a las obligatorias Lengua, Inglés y Filosofía.

También me propuse llevar los apuntes al día pasándolos a limpio en casa todas las tardes o los fines de semana si se me acumulaba, a la vez que iba realizando esquemas y resúmenes de los mismos. Eso lo llevé más o menos a rajatabla y, aunque se me atragantó un poco la física al final (Tuve que hacer el examen final pero me resarcí con un 10 en el examen de la selectividad) el curso lo saqué adelante.

Para la selectividad nos faltaban unos 20 días, muchos compañeros decidían tomarse un descanso después de los exámenes de COU, yo recuerdo que desde el primer día me puse a repasar pero a un régimen cómodo, me levantaba pronto, desayunaba, estudiaba hasta el mediodía para por la tarde entrenar y por la noche descansar tranquilamente.

Recuerdo quedar algún día con mi amigo Pedro, piragüista que cursaba COU en el nocturno, para irnos a correr 40 minutos por la mañana a primera hora en ayunas y así, después de un superdesayuno, aprovechar toda la mañana de estudio.

La selectividad me salió bien, sabía templar mis nervios, como en la competición, y era consciente de que estaba preparado, aunque algún examen se me atragantó, es normal.