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domingo, 26 de septiembre de 2010

Reconocimiento de por vida

No, que va, no me refiero a reconocer a nadie sus éxitos, su valía o su trabajo, que va, sino que con ese juego de palabras quiero hacer referencia a la necesidad y casi obligación de que los deportistas, sobre todo los que entrenan aun nivel intenso o aquellos que toman parte en pruebas de una gran exigencia (Por ejemplo una maratón), de someterse a reconocimientos médicos deportivos de forma periódica.

Esta va a ser la décima temporada que inicio en Madrid y mañana será el décimo reconocimiento médico deportivo completo que me realizan en las instalaciones del Centro de Medicina Deportiva del Consejo Superior de Deportes, ya me conocen de “Pe a Pa” je je je

Muchos pensarán y otros deportistas por desgracia lo comentan cuando llegan estas ocasiones, que vaya fastidio, otra vez lo mismo, una mañana entera perdida de médicos, de una prueba a otra, que si analítica, que si espirometría, que si electro, ecocardiograma, consulta de medicina general y endocrinología, dinámica plantar, prueba de esfuerzo, etc.

La verdad es que no se dan cuenta de que es una ITV necesaria para, en el caso de los fondistas como yo, atletas que nos pegamos la soberana paliza de realizar varios miles de kilómetros en un año, muchas veces a ritmos muy elevados, con recuperaciones incompletas, con sobrecargas orgánicas por lactatos, hipoxias, falta de sustratos energéticos (fatiga) etc. y que nunca está de más que nos miren un poco por si algo va mal. Y además por mi parte me considero un privilegiado de que puedan hacerme este chequeo “por obligación” cada año.

Está claro que un atleta y un deportista, tiene un conocimiento y una sensibilidad sobre su organismo mayor que una persona sedentaria, pero también es cierto que muchas veces, a fuerza de acostumbrarnos a molestias, dolores y demás, se nos pasan desapercibidas cosas que se pueden mejorar o, por lo menos, viene bien conocer por si hay que tomar medidas.

Sobre todas estas pruebas que nos realizan hay dos que son esenciales desde mi punto de vista, aunque una de ellas sería menos accesible para la población en general.

- La primera es la prueba de esfuerzo con electrocardiograma. En esta prueba, aunque no se llegue a un esfuerzo máximo (Si se llega mejor) se pueden detectar muchos problemas cardíacos y es accesible en multitud de hospitales, centros de medicina deportiva, etc.

- La segunda, que digo menos accesible, es la ecocardiografía en 3d. En ella te revisan y mide el corazón en profundidad, cavidades, válvulas, flujos y pueden detectar otra serie de problemas morfológicos y funcionales de nuestro corazón, no sólo eléctricos o de conducción.

Alguno pensará que con que nos hiciéramos estas pruebas una sola vez bastaría… ¿por qué cada año? Ese es el quid y la motivación de mi post.

Algunos problemas cardíacos sólo son detectables si se produce un episodio agudo en el momento de que se nos realicen las pruebas. Con esto no quiero que cunda el pánico o el miedo, sino hacer hincapié en que por una vez que nos hagamos estas pruebas no estamos “libres de pecado” y que si tenemos posibilidad de repetirlas periódicamente, cada año o cada dos años o cada vez que decidamos ponernos en marcha para afrontar un reto importante a nivel físico, si somos deportistas más ocasionales pues mejor que mejor, es una oportunidad más para chequear que todo está bien.

Espero que os haya convencido, más o menos, en otro post, si puedo y tengo inspiración para ello, me puedo animar a tocar el tema tabú para los deportistas… ¿qué pasa si nos detectan algo? Una posibilidad que, aunque afortunada a nivel de salud, para algunos deportistas les supone la renuncia al deporte de alto nivel e incluso a muchos tipos de actividad física.