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martes, 21 de febrero de 2017

Villalobos, Eterno competidor

Un pequeño resumen en imágenes de mi evolución como atleta desde mis inicios con 10 años en Almendralejo, mi paso como atleta de pista (Medio fondo y fondo), la ruta (Maratón) y ahora la montaña


Ayer hablaba con José María Ortiz, periodista del Periódico Extremadura, e intentábamos desgranar cómo, después de tantos años, de tantos campeonatos de España, de tantas lesiones, de mi tiroides, de objetivos inalcanzados, seguía con ganas de seguir peleando por resultados deportivos.

No tengo una respuesta elaborada o sí, pero a veces pienso que para mi, correr y, en cierta forma, competir, es algo natural, algo me acompaña en mi vida. A veces es algo funcional, cuando me ayuda a llegar antes a los sitios, o no depender de un coche o del transporte público para organizar mi día a día, a veces me ayuda a sentirme bien, me acerca sensaciones, pensamientos, ideas, que de otra forma no encuentro tan facilmente.

El día que no pueda competir por un mundial o un campeonato de España pues ya me buscaré otros retos, pero salvo lesión o enfermedad, creo que seguiré corriendo.

Eso, a veces, también me hace tomar los objetivos de otra manera.

Ahora veo muchos corredores, la mayoría recién llegados a esta afición, que, un poco deslumbrados por la novedad, parece que tienen prisa por quemar etapas y cumplir retos, como si cuando llegaran a los 30, a los 40 o a los 50 años, o a ser padres/madres, etc se fuera a acabar esto de correr.

A los que tengo cerca intento tranmitirles que no hay prisa, que hay que preparar el cuerpo a medio-largo plazo para grandes esfuerzos y dosificar los objetivos, porque lo importante es el camino hasta ellos y, por supuesto, cuidarse, que piernas tenemos dos y nos tienen que durar para siempre para que podamos disfrutar de esta afición y de lo que nos aporta, mucho más tiempo.


En mi carrera deportiva he pasado del medio fondo, cuando era especialista en 1500m hasta los 20-22 años,  al fondo en pista 5.000m-10.000m, a la ruta, medio maratón y maratón, ahora en el Trail o carreras de montaña o lo que venga, no tengo prisa.

El otro día corriendo pensaba que, ante la pregunta que me pudieran hacer sobre qué significa para mi esta nueva etapa en la montaña, una definición muy buena sería que para mi es como un menú degustación en el Bulli, en el que uno va probando cada plato, por pequeño que sea, para disfrutar de esas sensaciones y sabores, pero sin prisa por que llegue el plato siguiente y sin ganas de que acabe, aunque uno es consciente de que siempre llegan los postres.

Como ejemplo, en esta nueva etapa, me he apuntado al "menu" del Ultra Trail du Montblanc (UTMB), el pasado año estuve disfrutando del ambiente, de circuito, de las carreras como espectador, ya que no pude conseguir dorsal, este 2017 iré ya a competir, pero en la OCC, la hermana pequeña de "sólo" 55km y, por lo vivido, si alguna vez corro una prueba de 100 millas, creo que será allí, pero no tengo prisa por hacerlo, antes me restan muchos platos que degustar ;-)

Os dejo con el artículo de José María Ortiz en el Periódico Extremadura que da título a este artículo también:


Villalobos, eterno competidor ( El Periódico Extremadura - 21/02/2017 )