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domingo, 20 de junio de 2010

Adiós Saramago



Siempre es difícil decir adiós, es una palabra con mucho peso que guardo para ocasiones como esta, normalmente, en el día a día, prefiero un hasta luego o hasta pronto… pero supongo que las palabras tienen su uso apropiado, como bien las dominaba Saramago, y Adiós cumple su función en esta ocasión.

Por supuesto no tuve la suerte de conocer personalmente a Saramago más allá de sus libros, como muchos en este mundo, pero es precisamente a través de ellos como le quiero recordar.

El día que llegó a mis manos el primer libro que leí de Saramago, regalo de mi padre que en ese tiempo navegaba entre Saramago y Coelho, no estaba preparado para lo que se me venía encima.

Fue su “Ensayo sobre la ceguera”. No se cuanto tiempo pasó en la mesilla pero el día, o la noche que se me ocurrió abrirlo no tuve escapatoria. Saramago, genialmente, a través de un sentido tan común y necesario como el de la vista, entreteje una “deconstrucción” de nuestra sociedad rompiendo con todas las convenciones que nos rodean hasta reducir al ser humano a su mínima expresión… él mismo y lo que llega a tocar con las manos.

Un excelente relato, duro, conmovedor y que es capaz de dar la vuelta a muchas de esas cosas que damos por hechos en nuestra burbuja que vivimos en el día a día hasta que un golpe de timón en nuestro destino, un cambio inverosímil en lo que nos rodea, nos hará perder el pie y explotar dicha burbuja.

Lo que más me gustó es la reconstrucción, a partir de esa nada en la que el hombre está sólo, de unas nuevas relaciones, un nuevo “sistema” aceptando la idea de que el hombre es un ser social que necesita la colaboración de otros para sobrevivir sobrepasando su debilidad y indefensión individual.

He de decir que recuerdo bien, aunque no el día, cuando me leí este libro de Saramago ya que abrí sus páginas un día cualquiera en Mérida a las 11 de la noche con la intención de leer unas páginas antes de dormir… algo que no pude hacer hasta las 7 de la mañana del día siguiente ya que no pude dejar de leer hasta que acabé el libro… 8 horas de lectura intensa. Recuerdo que a las 7 bajé a la cocina para comer algo, estaba hambriento, y mi abuela, ya despierta, me saludó y dio los buenos días… supongo que le sorprendería que luego me fuera de nuevo a acostar ;-)

Ensayo sobre la ceguera pasó a engordar una lista de mis libros predilectos que dan una vuelta a temas relacionados con la sociedad, las relaciones entre las personas entre los que cuento 1984 de Orwell, Anochecer y El fin de la Eternidad de Asimov o Telepolis de Javier Echeverría.

Más adelante, y aprovechando la afición de mi padre a Saramago, probé con otros libros que también me encantaron como “La Caverna” una auténtica analogía del mito de la caverna de Platón, aunque aún me quedan en la recámara, pero ninguno me enganchó como el primero. Cogí con ganas Ensayo sobre la lucidez pero no me gustó tanto aunque desde luego no quiere decir que sean mejores o peores libros… no soy crítico literario y sobre gustos no hay nada escrito ;-)

Sólo queda despedirme de la persona… pero por suerte, siempre nos quedarán sus libros.

Adiós Señor Saramago.