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lunes, 27 de noviembre de 2017

Mil palabras, más que una imagen


Hace unos días descubrí una enfermedad que para mí, era invisible y desconocida, una enfermedad que padecen más de un millón de españoles pero que, en mi día a día, hasta ahora, había pasado desapercibida.

Una enfermedad que no es grave, salvo algunos casos, pero que afecta, más allá de la salud del paciente, a su imagen, a su autoestima.

Hablo de la Psoriasis es una enfermedad crónica e inmunológica que produce lesiones visibles en la piel.






La psoriasis se origina cuando el sistema inmunitario envía señales erróneas que aceleran el ciclo de crecimiento de las células de la piel, y esto hace que aparezcan como manchas rojizas cubiertas con una capa de células muertas de la piel, que se conocen como placas. Pueden formarse en cualquier parte del cuerpo, especialmente en el cuero cabelludo, rodillas, codos y torso. Las placas de psoriasis pueden llegar a ser dolorosas y producen picor.

En la sociedad en la que vivimos, la imagen es muy importante, en nuestras relaciones personales, a veces en nuestro trabajo y en nuestro día a día en todas aquellas actividades que realizamos como el deporte.


El paciente con psoriasis se puede sentir rechazado y estigmatizado por las consecuencias de la enfermedad, por lo que, más allá de la afectación directa a la salud de la psoriasis, lo que realmente se ve disminuida es la calidad de vida de los afectados y su autoestima.

La concienciación de la psoriasis es baja. Aún hoy, muchos afectados deben dar explicaciones sobre sus lesiones cutáneas y situación personal porque muchas personas todavía creen, por ejemplo, que es una patología contagiosa a pesar de no serlo.

En mi ámbito de trabajo, como es la actividad física y el deporte, es un aspecto que me preocupa. El paciente con psoriasis, debido a este desconocimiento por parte de la sociedad y del rechazo que el mismo genera, tiende a esconder la misma afectando a su relación con algo tan básico como es la práctica de actividad física.

Algo tan básico como ir a nadar a una piscina, practicar deporte con poca ropa en verano, más allá de las molestias que le pueda ocasionar la psoriasis, se convierten en una pesadilla para muchos personas con psoriasis por ese miedo al rechazo.



Uno de los episodios en el que suelen coincidir muchos pacientes es en situaciones de rechazo que se producen en zonas de baño, piscinas, playas, etc, en las que otras personas, por desconocimiento de la enfermedad, pueden llegar a tener comportamientos que afecten al paciente como, por ejemplo, llegar a expulsarlo de la zona de baño.

Estas situaciones hacen que la autoestima sea más baja en las personas con psoriasis y que la práctica de actividad física sea menor con las consecuencias negativas que se añaden a su salud estando demostrado que la psoriasis se asocia a un mayor riesgo de otras enfermedades importantes como la diabetes, el síndrome metabólico (obesidad, dislipemia o estado proinflamatorio sistémico), enfermedad cardiovascular (aterosclerosis, hipertensión arterial, infarto agudo de miocardio, aneurisma aórtico abdominal, fibrilación auricular e ictus) todas ellas muy relacionadas con la ausencia de hábitos saludables de actividad física.


Espero que con la ayuda de entidades como la asociación de pacientes Acción Psoriasis y Lilly, y nuestra experiencia en estas acciones, se aumente la conciencia sobre esta enfermedad y se rompan muchas barreras que puedan permitir a los pacientes con psoriasis vivir su día a día como cualquier persona conviviendo con su enfermedad.

Quiero agradecer a “AcciónPsoriasis” y a Lilly su esfuerzo, a través de esta acción, por dar visibilidad a esta enfermedad y ayudar a miles de personas a que sólo tengan que convivir con su enfermedad y no con el rechazo de los demás por cómo afecta la psoriasis a su imagen.


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