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jueves, 20 de septiembre de 2012

Arcadi Alibés: 'La huella de los héroes'

Este pasado martes pude asistir a la presentación del libro sobre maratones de Arcadi Alibés, su segundo libro, La Huella de los Héroes, en la que une dos mundos que, aunque distintos, comparten mucho más de lo que piensan, sobre todo en cuanto a emociones y motivaciones.

Arcadi, con más de 100 maratones en sus piernas y superada la fiebre de la "marquitis" de la que también se curan los atletas de élite, si les da tiempo su fugaz trayectoria, tenía que buscar nuevos retos, los retos del maratoniano turista y curioso que le han hecho competir, por ejemplo, en todos los continentes.

En la búsqueda de dicho Santo Grial que diera sentido a su modo de vida, a seguir apegado al maratón aunque las fuerzas le estuvieran abandonando, surgió el reto en 2004 de correr en todas las ciudades que han sido olímpicas. Surgió en un momento clave batiendo sus pies doloridos sobre los adoquines de la maratón de Roma, aquella maratón olímpica en la que el mito, que a partir de aquel día lo fue más para Arcadi, de Abebe Bikila se hizo con el oro olímpico con récord mundial incluido y corriendo descalzo.

A partir de ese 2004 hubo que hacer balance, listado de ciudades olímpicas, tachar aquellas en las que ya había participado y trazar el loco plan de visitar y participar en las que faltaban.

A día de hoy sólo una muesca, una casilla para completar la lista y es que la maratón de Los Ángeles, dónde se disputaran los JJOO de 1984, los primeros con maratón femenina, siempre han coincidido con la disputa de la Volta a Catalunya y, por motivos laborales al cubrir él como especialista de TV3 de atletismo y ciclismo, la misma, le ha sido imposible viajar aún. A cambio este verano, para limpiar esa mancha, disputó la de Río de Janeiro, ciudad olímpica en 2016.

En el libro, según nos contó Arcadi Olivés en la sede de la Casa del Libro de la Gran Vía madrileña, se alternan ambos mundos, la Historia, épica y anécdotas de las maratones olímpicas, aquellas que fueron el germen de lo que hoy conocemos como el maratón, y la aventura, el disfrute y, también las anécdotas, de un atleta popular todo ello bien condimentado, como tiene que ser, por un buen puñado de sudor, esfuerzo y algunas lágrimas.

La verdad es que me apunto el libro para la lista de espera, no porque no crea que me va a gustar, al contrario, pero ahora mismo me encuentro en una encrucijada que no me permite ponerme con ello. Ni he sido maratoniano olímpico, ni olímpico en general por lo que sufriría mucha envidia y algo de dolor de las recientes heridas de la pasada temporada que me impidieron luchar por ese sueño, y tampoco su vertiente popular, a la que aún no me he dado acceso y que, al igual que el libro, aguarda en una larga lista de pruebas, ciudades, retos y, quizás, maratones, de las que disfrutar cuando el crono, los entrenamientos y las ganas de dar todo lo que tengo dentro de mi, no lastren mis elecciones.

Hasta entonces, día que llegará, sólo os recomiendo el libro ;-)